Eurobasket 2015: French chips

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Al acabar el partido contra Grecia, nuestra selección se fue hasta el centro de la pista para hacer el anillo de la victoria. Nada más simple, por habitual, que un grupo de jugadores formando un corro para festejar, y hacer aun más piña, la victoria o para unir fuerzas ante una derrota. Es en esos corros donde las palabras entre los jugadores son importantes porque se refuerza la unión del equipo a través de las consignas establecidas entre ellos. Normalmente las cámaras los enfocan desde la distancia porque son una forma de cerrar el partido y dejar plasmado gráficamente a quien pertenece la victoria y a quien la derrota. Pero, tras esa victoria contra Grecia, una cámara se dirigió hasta el centro del corro, que formaban los españoles, para captar, desde un ángulo bajo, el círculo con la intención de mostrarnos unas imágenes más intensas y más profundas de lo que allí sucedía… y de lo que se decía. Para sorpresa de todos, tanto españoles como franceses, Pau Gasol se dio cuenta de que estaba la cámara allí y se dirigió a la selección francesa con una frase que lleva camino de pasar a la posteridad: “Hemos venido a ganaros aquí”. ¿Lo escucharon los jugadores de Francia? ¿Lo escucho Colet? ¿Lo escuchó el aficionado francés? Claro. Pero también lo escucharon Turgay Demirel, presidente de FIBA Europa, el presidente de la FIBA, Horacio Muratore, y Yvan Mainini, presidente de la Federación Francesa de Baloncesto. Me imagino que, tras escuchar estas palabras, el canguelo recorrería su espalda y que su reacción sería algo, más o menos, así: “¿Qué hacemos?”. Respuesta: “Llama a Stanković y vete preparando el plan B”.

La solución Stanković es siempre la misma: árbitros caserísimos que se las saben todas y, tras la derrota de Francia, acusaciones de Collet de que los árbitros permitieron todo a España. Después Gobert se unió a la fiesta y lamió sus heridas acusando a los árbitros de hacer intocable a Gasol. Por su parte la prensa gala cerraba filas ante tan impresionante afrenta y vergüenza porque habían quedado en ridículo, no solo ante toda Francia, sino, y esto es lo que más temen los franceses, ante toda Europa y el mundo: “¡Oh la lá! ¿Qué pensaran los alemanes, los italianos y los ingleses de nosotros? ¿Cómo me presento al te de la reina con esta vergüenza y qué le respondo? Y yo ¿Cómo pongo mis patatas fritas (french chips) al lado de los chuletones de Texas en la barbacoa presidencial, en la que el presidente solo va a hablar de la NBA, de los Bulls y de lo bueno que es Gasol?” le preguntarían los embajadores a su ministro de exteriores francés. La respuesta de Laurent Fabius es evidente: “Ponemos en marcha el plan B, llama a Le Monde”. Y es que si algo bueno tienen los franceses es que tienen un plan B preparado para cuando les ganamos, al contrario de nosotros, que somos cortitos, y preferimos analizar las causas por las que perdemos.

Prefiero tomarlo con buen humor que rasgarme las vestiduras por aquellos que no merecen la pena (que no son todos los       que están, ni son todos los que son. Y lo digo con fundamento porque tengo familia en Francia, pero también sé que la relación es nueve a uno). Pero tampoco le hago ascos a otras opiniones más viscerales o institucionales como la de Cardenal, ya que tampoco hay que dejar que esta historia sea escrita por los perdedores. Porque el artículo de Le Monde no es más que un libelo, pero también es un trofeo y, al igual que Cesar cuando conquistó las galias y se llevó a Roma todo el botín conquistado, nosotros nos hemos traído SU Eurobasket, SU copa, SU MVP (que iba para Parker), SU mejor cinco titular (que iba para media selección francesa) en el que la presencia de De Colo no es más que la huella de un ridículo, SUS pitadas al himno, SUS pitadas a Gasol, SU Marsellesa titubeante al inicio del España-Francia y SUS desprecios que no son más que lloros. Afrentas de un país turbado, que recuerdan a los lloros del matón del colegio cuando alguien le hace frente y le da una patada en los mismísimos. Una patada que la tienen muy adentro como diría Calle13 en su canción del mismo título y cuya estrofa principal viene bien recordar a la hora de responder: “Mi honestidad es color transparente, me puedes ver por dentro con solo mirarme de frente. Puedes tratar de tirarme y hacer el intento, aunque pa seguir siendo honesto, yo soy el mejor en esto.”

El refranero español es más claro a este respecto: “Ladran, luego cabalgamos”, aunque, cuando oigo toda su cizaña, yo soy más de recordar la opinión de aquel que hizo de la frase:”me llena de orgullo y satisfacción”. Una cantinela que tengo muy presente en este caso porque me llena de orgullo y satisfacción oírles llorar. Aunque no hubiera estado de más haber tenido una ley tajante y un juicio correcto a todos los encausados por la Operación Puerto y sus ramificaciones, y haber entonado un “Lo siento. Me he equivocado. No volverá a ocurrir” y tirar “adelante, hacia delante, siempre hacia delante” como escribió Javier Cercas en Soldados de Salamina. Porque como decía un exsuegro que tuve: “Haz las cosas de tal forma que nadie pueda nunca reprocharte nada”.

PD: Brindo por la respuesta publicada por Gasol en su Instagram, a la cual pertenece la foto que abre este post, que no esconde nada y que lo muestra todo: a él, a su fisioterapeuta, Joaquín Juan, y a la máquina milagrosa. Y que parece decir: “No oculto nada, joderos.”

Artículo de Le Monde: http://eurobasket.blog.lemonde.fr/2015/09/20/les-secrets-de-jeunesse-de-pau-gasol/#comment-469

Foto de Gasol en Instagram.

Orofino33

En twitter @orofinosincausa

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