España-Grecia: La teoría del hueco.

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Decía un entrenador, que comentaba baloncesto por televisión (creo que fue el añorado Manel Comas), que el baloncesto es un juego de aciertos y errores en el que, al contrario de lo que pueda parecer, no gana el que más aciertos tenga, sino el que menos errores cometa. Pero, a veces un equipo de baloncesto se mueve del centro del círculo donde se contienen todos los elementos que lo componen, y que se supone que forman la ortodoxia, hasta llegar a la circunferencia que lo dibuja. Una vez salido de él y pegado a ella formará una tangente y podrá entrar o salir del círculo, pero nunca moverse más allá de la circunferencia. Una figura muy bella que permite que los libros de texto se llenen de teorías geométricas, que embellecen las matemáticas allí donde antes no había nada: solo una circunferencia y un círculo.

Cuando un equipo se aparta del centro del circulo que es un partido, y lo deja vacio para situarse tangencialmente a él, es cuando se produce el efecto contrario a lo que se pretende porque en vez de dejarlo vacio lo llena. Es entonces cuando el baloncesto se transforma en un juego mucho más bello de lo que es porque se transforma en arte, ya que el partido ha pasado de ser un juego basado en los aciertos y los errores a ser un juego de huecos. En el que gana el que mejor sabe crear  los espacios y rellenarlos con acierto.

Mira que no me gusta el futbol. La verdad es que ahora no me gusta nada, pero antes sí que me gustaba, cuando era mucho más pequeño. Y de mi paso por el futbol recuerdo que la jugada más espectacular, que hace que el aficionado se levante de su asiento aunque no se produzca el gol, es cuando el centrocampista da un pase al hueco al extremo o al delantero. Es en ese momento, e imitando el estilo de Valdano, cuando el juego se transforma en una veleidad pluricromátrica capaz de transformar a un simple mortal en un dios y a un estadio en un templo arcano que enseña todos sus secretos. Lo mismito que ayer.

Sin embargo, al contrario que en el futbol, en el que se da el pase al hueco y debe ser un jugador el que llegue por velocidad al balón, en baloncesto la teoría del hueco es diferente y se basa en la necesidad de dejar espacios vacios en los que no haya ningún defensor para que sean ocupados por un atacante,  que recibirá el balón una vez ocupe ese espacio o llene ese hueco. Simple, pero no tan fácil. Porque para dejar  esos espacios vacios debes crearlos primero. Si, ya sé que es curiosa esta teoría del «vacio» que «crea». Quizás sea porque la teoría de huecos de un partido de baloncesto está más allá del propio baloncesto y porque jugábamos contra Grecia, cuya filosofía, economía y obras de arte están llenas de huecos.

Y la teoría del hueco nace cuando, a falta de 2:45 para la conclusión del primer cuarto, Scariolo hizo un triple cambio sacando a la cancha a Felipe, al Chacho y a Claver; y todo el equipo se puso a jugar para dejar espacios que permitieran que el Chacho penetrara por su lugar habitual, que es la parte derecha de la zona, para que la defensa se fuera a taparle y dejar un hueco libre que permitiera a Gasol llegar desde el poste alto y ocupar ese espacio para recibir el balón del Chacho y anotar. Es entonces cuando lo comprendes todo porque ese vacío, ese hueco o ese espacio están dando sentido al partido llenado los vacios que antes estaban desiertos:

Porque, cuando Sergio Llull anotó dos triples seguidos nada más empezar el partido y gritó, todo el hueco escarbado en él por su frustración contenida se llenó.

Porque, cuando Gasol falló un triple a dos minutos de empezar el partido y puso mala cara pensando que no iba a ser su día desde la línea de tres para irse inmediatamente al poste a pegarse con quien realmente le toca, el vacío contenido cavado en el equipo por la atención mediática  se llenó.

Porque, cuando nuestros jugadores no paraban de correr y de atacar a la primera (como contra Turquía) y Fotis Katsikaris pedía o casi obligaba desde la banda a sus jugadores que no rehuyeran el toma y daca y que hicieran los mismo con Giannis Antetokounmpo como estilete, y Spanoulis le miraba diciendo que ni hablar, que el partido debía ser corto de ataques largos y con él como estrella principal, el vacío dejado por el miedo que llevábamos dentro se llenó.

Porque, cuando Gasol metió una canasta de palomero llenando el hueco libre del medio campo griego, el vacio de la duda que tenía Scariolo dentro hasta ese partido se llenó.

Porque, cuando Mirotic finalizó el contraataque machacando el aro griego con Antetokounmpo intentando taponarle, el hueco del vacío dragado por la exigencia propia, que arrastra Mirotic desde el inicio de campeonato, y del aficionado que lo compara con Ibaka se llenó.

Porque, cuando Llull se pegó a Spanoulis para no separarse de él como si fuera una lapa en la defensa del último cuarto, el hueco dejado por la falta de fuerza y de consistencia en anteriores partidos se llenó.

Porque, cuando Scariolo sacó al equipo a correr desde el primer segundo y hizo las rotaciones habituales del Madrid de Laso, permitiendo a los cinco jugadores que han pasado por esta disciplina jugar como lo han hecho habitualmente, el hueco dejado por la desconfianza se llenó.

Porque, cuando Claver estaba en cancha dando todo lo que tiene, el hueco dejado por la lesión de Rudy en la rotación de los jugadores del Madrid se llenó.

Porque, cuando Scariolo ordenó hacer la misma defensa que se hizo contra Polonia en el último cuarto, el hueco dejado por la desesperanza se llenó permitiendo ganar el partido. Hay que reconocer que, pese a las dudas que siembra Scariolo para quien escribe este blog, dudas que no son nuevas sino acumuladas desde el Eurobasket de Polonia, la defensa que ha preparado el técnico para los últimos cuartos es lo más acojonante que se ha visto en un Eurobasket desde hace tiempo. Porque no solo es una defensa física, sino que también lo es psicológica, ya que permite sembrar la desconfianza, desde antes de que empiece el partido, en los próximos rivales que tendrá el equipo. Que ahora saben que: o llegan al último cuarto con ventaja de más de quince puntos o no tienen nada que hacer.

Porque, cuando se hizo esa defensa y se ganó el partido, el vacío dejado en el mundial del año pasado por las ilusiones arrebatadas se llenó. Y permitió que los jugadores se fueran al centro de la cancha y se reafirmaran ante toda Francia diciendo a voz en grito y bien clarito para que lo oyeran los jugadores franceses que han ido a este Eurobasket a ganar única y exclusivamente a Francia en su propia casa y devolverles la humillación del año pasado.

Un simple espacio vacío provocado por el ataque del Chacho llenó todos los vacios abiertos en el equipo y la afición para permitir devolver la palabra que llevamos puesta en la frente desde el año 2006: I N V E N C I B L E S.

PD: Intento utilizar fotos antiguas que no tengan derechos pero en esta ocasión he recortado una foto sacada de la pagina del Eurobasket2015.org porque llena el vacío que tenía desde los JJ.OO. de Londres 2012. No sé quién es el fotógrafo, pero si sé que debería estar esculpida en cualquiera de los huecos que tiene el Partenón de Atenas.

Orofino33

En twitter @orofinosincausa

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