España-Italia: Negocios de familia.

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Rudy Fernández le suelta una hostia a Aradori en la cara en el forcejeo por un balón. Mientras Aradori sangra por la nariz y debe ser sujetado por un compañero hasta que se calme, Rudy no hace más que justificarse diciendo que no ha sido intencionada. España pierde y debe recuperar el balón. Necesita que un italiano vaya a la línea de tiros libres y falle. No es nada personal, son solo negocios.

San Emeterio y la selección atacan, y este se queda solo en el lado débil. Mirotic tiene el balón y ve como el once de la selección se desespera pidiéndoselo. Mirotic se lo niega descaradamente porque Pau Rivas y San Emeterio están funcionando mejor que él. El novato de los Bulls debe buscar a Pau Gasol porque sabe que la conexión Chicago es un quid pro quo, que debe ejecutarse primero. No es nada personal, son solo negocios.

Pau Gasol se va hasta los 34 puntos y la selección los sufre. Como Nowitzki con Alemania, por momentos parece que el juego de la selección se vuelve pesado y pegajoso como una bola grande de plastilina cuando las estrellas acaparan el ataque. El triunfo de la selección pasa por los cuatro del Madrid y  rotaciones acertadas. Pero la necesidad mediática se impone. No es nada personal, son solo negocios.

Scariolo revoluciona la selección invirtiendo la rotación de Pablo Laso. Deja sentado a Llull y pone al Chacho en el quinteto titular para sacar al mallorquín en el minuto habitual en que sale el base canario en la rotación del Madrid. Si en el primer partido se acusó a Scariolo de no optar por la rotación de Laso y perder, y en el segundo optó por la rotación habitual, y el juego directo del Madrid de hace dos temporadas, y se ganó; en este tercero invierte la rotación para dar un paso adelante y reivindicarse como entrenador intentado demostrar que la labor de Laso no va más allá de la mera coincidencia de un acierto en la rotación. No es cierto. El trabajo de Laso va mas allá de ese aspecto táctico, abarcando asuntos tan relativamente simples como el estratégico y más complejos como el psicológico después del destrozo que le hizo Ettore Messina al base de las islas afortunadas, a Felipe Reyes  y al Madrid en general. Scariolo da un paso adelante para reivindicarse como masa gris del equipo nacional y este lo sufre. No es nada personal, son solo negocios.

Pepu Hernández pide con insistencia: «opciones de ataque directas, opciones de ataque directas». Lo hace con obstinación consciente de que la suerte de la selección pasa por desarrollar de nuevo el juego de ataque rápido y directo del partido contra Turquía. Lo reclama una y otra vez, y lo solicita como alguien que está en un crucero en medio del océano y pide a voces un salvavidas mientras ve como los demás están de fiesta con el capitán.  Sin embargo, Scariolo tenía otro guión. Consciente de que juega ante su país y necesitado de demostrar que el entrenador de la selección es él y no Laso, tanto ante los allenatores romanos como ante los aficionados hispanos, modificó desde el principio el juego de la selección para estrellarse contra algo tan simple como un bloqueo directo de un pívot italiano. Y daba igual que pívot fuera porque estaban todos abiertos y sin marcaje defensivo de otro pívot nuestro, los cuales tenían orden de Scariolo de no abandonar la parte baja de la zona para asegurar el rebote. Y así, pusieron su cuerpo, una y otra vez, como losa de mármol de Carrara para permitir que Belinelli dejara clavado al defensor y tirase a placer sin ninguna oposición desde donde quisiera. Y cuando lo hizo desde más allá de los 6,75 metros, Scariolo encumbró al ganador de la NBA con los Spurs y, como Ovidio, lo metamorfoseo de héroe en dios romano. ¿Scariolo no sabe aún que la principal baza de los transalpinos es el tiro? Tal vez no, pero lo que si sabe es que debe ir a Sicilia a veranear todos los años.  Scariolo da un paso al frente y la selección pierde. Scariolo da un paso atrás y la selección gana. La selección es muy rápida, Italia no lo es tanto. El equipo nacional no desarrolla su juego rápido y Italia desarrolla el suyo a placer. España, en teoría, no debería acusar el esfuerzo ante Islandia y luego ante Alemania. Italia da un paso de gigante y está virtualmente clasificada. No es nada personal, son solo negocios… de familia.

PD: Siro López ve como Daniel Hackett aterriza como puede y el golpe se oye hasta en el salón de mi casa. Pero anuncia que se va al banquillo, mientras las imágenes muestran que camina hacia el vestuario. Sus compañeros le corrigen y el levanta la vista de donde la tuviera. Siro López comenta con el piloto automático puesto. Son muchos años y lo ha visto todo. No es…, son solo negocios.

Orofino33

En twitter @orofinosincausa

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